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NUEVA ESTREGIA PARA EL DESARROLLO DE LAS PYMES

Siempre ha estado presente la preocupación en los círculos políticos y económicos de la importancia de desarrollar la industria nacional, especialmente las Pymes. Sin embargo, muchos de estos coloquios o tertulias parecen haber quedado en simples conversaciones de café, o, en otras palabras, que han caído en saco roto.

Para un gobierno realmente comprometido con el interés nacional, este debería ser un propósito prioritario. El país necesita, con urgencia, alcanzar un crecimiento empresarial con valor agregado, cuya concreción permitiría mejorar la calidad de vida de los peruanos, aprovechando su agudeza y capacidad creativa.

Es importante señalar que una de las rutas para lograr los objetivos de industrialización del país es la inversión extranjera. No obstante, la otra vía —y quizás la más estratégica— es el fortalecimiento y desarrollo de nuestras Pymes, con el objetivo de alcanzar un crecimiento nacional propio. Un desarrollo estructurado de estas permitiría que, en el futuro, estén capacitadas para integrarse a las cadenas de suministro de grandes y medianas empresas, tanto nacionales como extranjeras, así como a empresas peruanas que ya exportan.

Las Pymes constituyen más del 95% del tejido empresarial del Perú, el cual está conformado por más de 2.3 millones de micro y pequeñas empresas. Este número representa aproximadamente el 20.2% del Producto Bruto Interno (PBI).

Del total de estas Pymes, se estima que el 86% son informales, mientras que solo un 14% opera bajo marcos legales y tributarios. Es decir, estamos hablando de un universo aproximado de 300,000 Pymes formalizadas.

Lamentablemente, los programas estatales de apoyo a las Pymes, a pesar de los múltiples esfuerzos realizados por distintos gobiernos, nunca han contado con un plan de crecimiento sostenible, a pesar de ser este sector clave para el desarrollo económico del país.

En el año 2021, el Estado lanzó el Programa de Apoyo Empresarial a las Micro y Pequeñas Empresas (PAE-MYPE), con un fondo de inversión de aproximadamente S/. 2,000 millones. Su objetivo era reactivar la economía mediante la entrega de financiamiento a través de la banca local, que actuaba como intermediaria de préstamos garantizados por el Estado.

Este programa recibió diversas críticas por parte de economistas, gremios y análisis académicos, quienes identificaron importantes ineficiencias.

El Estado peruano presenta altos niveles de burocracia y carece de equipos técnicos suficientemente especializados, una debilidad particularmente evidente en este sector. Como resultado, los distintos programas y fondos destinados a capital de trabajo, adquisición de equipos o implementación de infraestructura no han cumplido sus objetivos, lo cual se refleja en las cifras oficiales.

Sin embargo, el Perú no es un país aislado de la economía global. A pesar de su abundante dotación de recursos naturales —lo que lo convierte en una tierra con gran potencial de desarrollo—, su tamaño económico sigue siendo reducido. El PBI del Perú ha oscilado entre 240 y 270 mil millones de dólares (USD) en los últimos años.

Si se compara con el PBI mundial, que supera los 100 billones de dólares (USD), el Perú representa aproximadamente entre 0.2% y 0.3% de la economía global.

Una comparación ilustrativa puede hacerse con Corea del Sur. Este país alcanzó una participación cercana al 0.3% del PBI mundial en la década de 1970, en una etapa temprana de su desarrollo económico. No obstante, para los años 2024–2025, su PBI se ha elevado a entre 1.7 y 1.8 billones de dólares (USD), lo que equivale a una participación de aproximadamente 1.6% a 1.8% de la economía mundial.

Por otro lado, es importante destacar que el mundo atraviesa una nueva revolución tecnológica sin precedentes, la cual impulsará el crecimiento de la economía global. Según estimaciones de Goldman Sachs, la inteligencia artificial generativa podría aumentar el PBI mundial en alrededor de 7% acumulado en los próximos 10 años, lo que equivale a añadir entre 0.6 y 0.7 puntos porcentuales al crecimiento anual.

En este contexto, si el Perú no traza una estrategia clara de desarrollo, basada en la generación sostenida de riqueza y en políticas de Estado alineadas con la realidad global, la brecha económica se ampliará aún más en la próxima década. Esto podría consolidar al país como solo una economía dependiente principalmente de exportaciones tradicionales y agroindustriales, con escasa diversificación productiva.

Si no se impulsa un proceso de industrialización, las futuras generaciones continuarán viviendo en un país con serias limitaciones económicas. No por falta de recursos o de espíritu emprendedor, sino por la incapacidad de los gobiernos de resolver problemas estructurales que se arrastran desde hace décadas.

Como he explicado líneas arriba, los intentos de impulsar el desarrollo de las PYMES como base para la industrialización del país han resultado insuficientes. Esto se debe, principalmente, a la falta de propuestas orgánicas que potencien su crecimiento.

En cada región existen PYMES con alto potencial de desarrollo que requieren una política de apoyo seria y coherente, capaz de aprovechar sus particularidades y fortalezas. Para ello, es fundamental identificar tanto sus ventajas comparativas como sus ventajas competitivas, de modo que se promueva un desarrollo ordenado y sostenible.

Considerando el contexto actual, el desarrollo de las PYMES sería posible si se articula una estrategia que integre a los siguientes actores: fondos del Estado, fideicomisos bancarios, tasas preferenciales, asesores profesionales y la participación activa de las Cámaras de Comercio nacionales.

En ese sentido, la convergencia de objetivos permitiría construir un modelo de gestión que contemple financiamiento, control y promoción, orientado a la implementación de un sistema que garantice la sostenibilidad del desarrollo empresarial de las PYMES.

Tomando en cuenta las experiencias pasadas, se propone que los fondos asignados por el Estado se constituyan en un fideicomiso, que podría tener como fiduciario a COFIDE. Este fondo estaría compuesto por dos partes: un porcentaje destinado al préstamo el (80%) y el saldo (20%) orientado a asistencia técnica. Dichos porcentajes podrían ajustarse según las necesidades específicas de cada PYME. Asimismo, los préstamos serían aplicados por etapas y desembolsados previa verificación del cumplimiento de objetivos.

En este esquema cobra relevancia la participación de profesionales especializados, quienes serían responsables de evaluar los proyectos, elaborar flujos de caja y proyecciones económicas, con el fin de asegurar tanto el desarrollo de la PYME como el retorno del capital. Además, se incorporaría a especialistas en marketing para fortalecer el crecimiento de las ventas. Estos profesionales serían seleccionados y evaluados bajo parámetros preestablecidos, incluyendo criterios económicos para la definición de sus honorarios, los cuales estarían registrados en el fideicomiso.

Otro elemento innovador de la propuesta es la inclusión de las Cámaras de Comercio Regionales, cuya participación fortalecería la difusión y legitimidad del modelo. Su rol sería el de operadores y promotores, sin interferir en las decisiones financieras.

Las Cámaras de Comercio, como instituciones privadas sin fines de lucro, tienen una relación directa con las PYMES al estar integradas en el tejido productivo. Generan confianza en el entorno empresarial, ya que están conformadas por empresarios con conocimiento del potencial económico de sus respectivas regiones, lo que les permite traducir el modelo a un enfoque práctico. Asimismo, promueven la sinergia entre sus asociados para impulsar el crecimiento económico en sus áreas de influencia.

En este marco, las Cámaras podrían participar en el proceso de selección proponiendo profesionales en cada región, ajustándose al cumplimiento de los estándares del programa. También podrían organizar mesas de diálogo para aportar su experiencia y facilitar la generación de sinergias entre las PYMES y otros actores, sin intervenir en la aprobación de créditos ni en los desembolsos.

Finalmente, es importante destacar el rol de PerúCámaras (Cámara Nacional de Comercio, Producción, Turismo y Servicios), entidad que articula a las Cámaras de Comercio Regionales del país. Entre sus principales objetivos se encuentran impulsar el desarrollo empresarial y la descentralización económica, promoviendo el crecimiento regional, así como brindar soporte técnico e institucional a sus cámaras asociadas. Debo recalcar que el nivel de esta organización privada cumple con un alto nivel de profesionalismo.

Conclusión

La presente propuesta plantea un sistema integral sustentado en componentes claves como el financiamiento estatal, la asesoría profesional y la participación de la red empresarial de las Cámaras de Comercio, todos ellos orientados a un propósito común: el crecimiento y desarrollo de las PYMES.

En este marco, se incorporan elementos innovadores para alcanzar dicho objetivo, tales como el fideicomiso, la inclusión de profesionales independientes y la participación activa de instituciones empresariales privadas.

Si bien podrían considerarse medidas adicionales —como la reducción de tasas impositivas o incentivos laborales que fomenten la formalización—, no se han incluido en esta propuesta debido a que su implementación demandaría plazos más extensos. Esto podría retrasar la puesta en marcha de un programa que, en el contexto actual, podría ejecutarse en un corto plazo, considerando que los actores involucrados cuentan con la capacidad y las facultades necesarias para llevarlo adelante.

De este modo, esta propuesta busca generar rápidamente un flujo continuo de proyectos (pipeline), contribuyendo de manera efectiva al desarrollo empresarial de las PYMES y del país.

Redactado por: Jorge Villarreal Álvarez

¿No será mejor buscar la paz que poner en jaque al mundo?

El presidente Donald Trump se dirige hacia una encrucijada inquietante en Irán.

No puede declarar honestamente la victoria; parece estar perdiendo el control de una guerra en expansión, y las consecuencias estratégicas y económicas de retirarse podrían resultar tan desastrosas como las de permanecer en el conflicto.

El profesor Robert Pape, quien ha asesorado durante más de dos décadas a presidentes de la Casa Blanca, pasó treinta años estudiando a Irán y desarrollando el plan de estudios para entrenar a la Fuerza Aérea de Estados Unidos para el tipo de guerra que hoy ocurre en ese país. Según explica:

“Las bombas no cambian objetivos; cambian la política. Mientras caen las bombas tendemos a enfocarnos en el éxito táctico del bombardeo. En la era de las bombas inteligentes ya no nos preguntamos si dieron en el blanco, porque la tecnología asegura que los objetivos se cumplan. Pero el problema no es solo el hardware ni el lanzamiento de una bomba; se trata de política. Cuando empiezan a caer las bombas, la política cambia tanto en el enemigo como en el atacante. Ese umbral es el comienzo de lo que llamo la trampa de la escalada”.

Es importante no olvidar que este conflicto tiene un origen político: evitar que Irán construya una bomba nuclear. Sin embargo, Estados Unidos parece haber perdido de vista el objetivo principal, que es localizar el uranio enriquecido que Irán tendría almacenado.

Según el profesor Pape, hacia mayo de 2026 Irán tenía capacidad para producir hasta dieciséis bombas nucleares, aunque ese proceso podría tomar varios meses. El problema es que ahora no se sabe dónde se encuentra ese material, ni en qué parte del territorio iraní —que es casi un 25 % más grande que Perú— podría estar distribuido.

Según el académico estadounidense:

“Estamos cayendo en una trampa que nosotros mismos creamos. La consecuencia es que estamos perdiendo el control de la situación, y lo que vemos con el presidente Trump es un intento de recuperarlo. Perder el control significa no saber dónde está ese material nuclear”.

Imágenes captadas por satélites civiles habrían mostrado movimientos inusuales de camiones en plantas de enriquecimiento de uranio, trasladando material dos días antes del ataque realizado en junio del año pasado.

Según declaraciones del propio presidente Trump, el gobierno estadounidense ya habría destruido las plantas de enriquecimiento de uranio en Irán el año pasado. Sin embargo, surge una pregunta inevitable: ¿qué estaba negociando entonces el gobierno de Estados Unidos con Irán en Omán en febrero de 2026?

Esto parecería mostrar una contradicción entre la narrativa de que el objetivo ya se había alcanzado y la realidad de las negociaciones diplomáticas.

Según relata el profesor Pape, el 27 de febrero, aproximadamente a las 3:15 de la tarde, hora de Washington, Trump tomó la decisión de atacar. En ese momento había sobre la mesa un acuerdo con Irán que incluso podía ser mejor que el firmado en 2015 por el presidente Barack Obama.

Aunque no era un acuerdo perfecto, permitía seguir negociando nuevas exigencias. Trump tenía la opción de alcanzar un acuerdo ese mismo viernes por la tarde, pero decidió no hacerlo y optó por una estrategia de cambio de régimen en Irán.

Según información reservada, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu habría comunicado al presidente estadounidense que estaba listo para eliminar al ayatolá Ali Jamenei y a su círculo cercano. Ante esa posibilidad, Trump habría decidido abandonar las negociaciones y atacar conjuntamente con Israel, aparentemente persuadido por el gobierno israelí, que no estaba de acuerdo con el acuerdo que Washington negociaba con Teherán.

Hoy las señales de peligro están en todas partes.

La resistencia del régimen iraní demuestra que, si bien Estados Unidos posee una enorme superioridad militar, la experiencia reciente con los hutíes de Yemen demuestra los límites del poder militar. A pesar de haber sido bombardeados por fuerzas de Arabia Saudita, Reino Unido y Estados Unidos, estos grupos continúan lanzando drones y misiles, hundiendo o capturando embarcaciones en el Mar Rojo y el Golfo de Adén desde finales de 2023.

La República Islámica de Irán tiene una población de aproximadamente 92 millones de habitantes y cuenta con cerca de un millón de hombres armados dentro de la Guardia Revolucionaria Islámica. De ellos, alrededor de 200 mil, conocidos como Guardianes de la Revolución, constituyen la fuerza más agresiva y mejor entrenada del régimen.

Como advierte Pape, un éxito táctico no necesariamente significa un éxito estratégico. Si el material nuclear ya fue trasladado, el enemigo podría conservar aquello que precisamente se intentaba eliminar.

En apenas dos semanas se ha evidenciado esta pérdida de control estratégico: el cierre por parte de Irán del Estrecho de Ormuz, uno de los principales cuellos de botella para la exportación mundial de petróleo, ha generado una de las mayores crisis energéticas recientes. Como consecuencia, el precio del barril ha alcanzado los 120 dólares, afectando a la economía global.

Conclusión

La historia ha demostrado que muchas guerras iniciadas por Estados Unidos han terminado siendo conflictos prolongados y costosos, con grandes pérdidas humanas y enormes gastos presupuestarios. Con excepción de su intervención tras el Ataque a Pearl Harbor durante la Segunda Guerra Mundial, conflictos como la Guerra de Vietnam, la Guerra de Corea, la Guerra de Irak y la Guerra de Afganistán terminaron con Estados Unidos retirándose sin haber alcanzado plenamente sus objetivos políticos o militares.

El presidente Donald Trump podría estar siguiendo ese mismo camino. La escalada militar parece haber desplazado el verdadero objetivo: evitar que Irán desarrolle una bomba nuclear.

Si observamos su personalidad —marcada por la competitividad, el liderazgo dominante y una fuerte tendencia a romper reglas— Trump podría terminar siendo recordado como otro presidente cuyo legado quedó marcado por una guerra prolongada.

Finalmente, coincido con las declaraciones del Canciller alemán Friedrich Merz, aunque aún no sabemos cuál será la posición de Bruselas, “Alemania aboga por un esfuerzo conjunto con los países del Golfo para encontrar una solución diplomática al conflicto”

Y es que la Unión Europea, es uno de los actores más afectados por la crisis energética, acercándose el próximo invierno donde el consumo de gas se multiplica, sumado a que el continente ya tiene un problema de estancamiento económico, justamente debido a los altos costos de la energía como producto a las sanciones económicas impuestas al consumo del petróleo y gas ruso desde la guerra de Ucrania. 

Este artículo fue escrito hace unas semanas atrás casi al inicio de la guerra, muchas cosas han cambiado desde ese corto tiempo, lo único constante debe ser la búsqueda de la paz, hoy el gobierno de Pakistán ha tomado la responsabilidad de mediador en el conflicto, mientras existe aún un peligro latente que vuelva a estallar el conflicto, y lo que añade el profesor Pape es que la conjunción de Rusia, China y ahora Irán están cambiando los contrapesos de la geopolítica actual,

Finalmente creo que el distanciamiento de los Estados Unidos con la Unión Europea es un error estratégico, porque es una alianza que a ambos lados del Atlántico los beneficia, esperemos que las heridas no hayan sido tan profundas y que la desconfianza surgida no haya afectado el mantenimiento de esta estratégica unión occidental.

Redactor: Jorge Villarreal Álvarez